OPINIÓN. Tengo un pequeño ritual anual. Por suerte el arranque de la la Liga Femenina suele ser en casa y coincide por lo general con un parón de selecciones o con un partido del Atleti fuera de casa. Intento llevar ese día a los niños al fútbol. Es una auténtica fiesta. Los niños se hacen amos y señores de la grada y sus cánticos inocentes con sus pequeñas voces no es atronadora ni intimidatoria para el rival pero genera un ambiente igual de único.
Ir a ver fútbol femenino, además de un espectáculo deportivo, es una gran forma de acercar a los niños al fútbol

Mis hijos siempre serán del Atleti. Creo que he contribuido más que nadie a que así sea. Pero ha ayudado muchísimo haberse hecho esas fotos con esas chicas humildes, cercanas y trabajadoras, que no conducen un Ferrari 320 sino un Polo o en un Ibiza como tú o como yo. Nos retrotrae a ese otro fútbol más humano y ménos de divos; ese fútbol de nuestros abuelos y bisabuelos, de gradona y de o’donnell. Nos retrotrae a ese grito espontáneo de un señor anónimo que anima con un «¡Vamos Luis!» a un chaval de Hortaleza que baja por Cardenal Cisneros y que cree que va a debutar esa tarde en el Metropolitano mientras camina entre espectadores con bufandas confeccionadas en casa, hechas de lana gruesa de bandas rojas y blancas. Me alegra que el Atleti sea un grande de Europa y del mundo pero también que tenga ese nexo que le une al mundo real y a la gente real. Gracias a las Priscilas, Estheres, Amandas, Martas, Marías y Sonias. Vosotras también tenéis la culpa de que mis hijos sean tan del Atleti.
El fútbol femenino nos retrotrae a cuando el fútbol era más auténtico
En esos partidos coincido con varios amigos. En el último estuve con Javi, Chus y Vanesa. Tienen mérito. Son militantes como yo, convencidos amantes del fútbol femenino con los que llevo compartiendo grada varias temporadas (tanto en el Cerro como en el Calderón), desde los tiempos del Féminas (ahora Femenino), desde los tiempos casi amateurs y sin los apoyo actuales (antes de que Liga, Federación, empresas y televisiones vieran el potencial del fútbol femenino). Comparto con estos amigos míos decenas de partidos con apenas 400 espectadores, sin ser de ninguno de los tres estamentos que han llenado mayoritariamente los campos de fútbol femenino: familiares, amigos y canteranas. El fútbol femenino merece la pena; denle una oportunidad.
¿Por qué no se ha homenajeado al Femenino como merecía?
El Atlético de Madrid ha dado algunos pasos muy buenos con el equipo femenino: profesionalizar a sus jugadoras, asegurar su prolífica cantera e integrar al equipo femenino en el club como sección. Sin embargo se han equivocado (y mucho) en algo en lo que era muy fácil acertar. El Atleti Féminas ganó el pasado junio su primer título, la Copa de la Reina. Es un hito para la historia y merecía movilizar todos los engranajes del club. Estas chicas merecían dar la vuelta de honor en el Vicente Calderón antes del partido contra el Alavés. Sobre todo merecían sacar el trofeo y mostrarlo a su público en el primer partido liguero, aunque fuera en Majadahonda. Ninguno ocurrió, ¿por qué? Imposible saberlo cuando hemos visto homenajes y saques de honor de toda índole, desde ajedrecistas, equipos de baloncesto, equipos de la cantera (masculina) hasta incluso estrellas de Hollywood. Si son de las nuestras ahora más que nunca, presuman de ello, señores. Es el momento. Nunca es tarde. No lo hagan por quedar bien, háganlo por Javi, Chus y Vanesa, háganlo por el fútbol femenino que te enamora si le das una oportunidad.
Fotografías: Esto es Atleti
























Tan cerca, tan sencillo ir y el buen fútbol que hacen. Por ellas, por el futfem.