Parte I de la serie ¿Hacia dónde se dirige el Atleti?
Fichaje de Peter Kenyon

Expansión en el mercado asiático. Internacionalizar la marca Atlético de Madrid

Acuerdos con la aseguradora estadounidense MetLife, la ya mencionada Huawei, el Proyecto Wanda Group (multinacional inmobiliaria china propiedad del que se dice que será nuevo accionista rojiblanco, Wang Jianlin) por el que desde hace tres años un grupo de jóvenes futbolistas chinos tienen la oportunidad de formarse en la Academia del Atlético, DirecTV la compañía líder en TV por satélite en el continente americano, la filial española de la marca japonesa de soluciones de impresión Kyocera-Mita, la empresa surcoreana de automóviles KIA, la cadena hotelera turca Rixos, e incluso en tiempos pasados la compañía japonesa de juguetes y videojuegos, Bandai. Todos estos acuerdos vigentes o no en la actualidad, son ejemplos de la internacionalización y expansión de la marca Atlético con una clara tendencia asiática en los mismos.
En esta misma línea no podemos obviar que el Atlético ha sido capaz de seducir incluso a un país como Azerbaijan, patrocinador principal del equipo desde hace tres temporadas, como tampoco los acuerdos alcanzados a nivel deportivo con algunos clubes de varias partes del mundo como son el Shanghai Shenhua de China, Muangthong United de Tailandia, Al Ain de Emiratos Árabes Unidos, Raja Casablanca de Marruecos, Chicago Fire de Estados Unidos, Club América de Mexico, Sport Club Internacional de Brasil o el Besiktas de Turquía.
Es de suponer que esta estrategia ha dado sus frutos durante las últimas temporadas en forma de inyección económica proporcionada por estos acuerdos. De ser así el Atleti ha podido configurar plantillas con futbolistas de mayor calidad logrando encadenar éxitos cosechando títulos a nivel nacional y continental al codearse con los mejores equipos de Europa y poderles hacer frente de tú a tú en parte gracias a estos ingresos extra.
Sin duda nada de esto parecería posible sin el máximo hacedor reciente, el entrenador, Diego Pablo Simeone cuya llegada ha sido clave, ya que con sus métodos y filosofía ha logrado convertir al equipo en campeón uniendo además a todos los estamentos del club y logrando una muy necesaria paz social con la inmensa mayoría de la afición.
¿Quién es Peter Kenyon? Los fondos de inversión
Sin embargo, además de todo este planning estratégico de expansión, hay un elemento clave para que todo el engranaje funcione, los denominados fondos de inversión. Para explicarlo, retornamos de nuevo al fichaje de Peter Kenyon.
El inglés es un hombre de negocios por excelencia. Un businessman de éxito hecho a sí mismo que comenzó como director ejecutivo de la marca británica de ropa y artículos deportivos UMBRO, para dar el salto al Manchester United en 1997. El astuto ejecutivo convirtió en pocos años a los Red Devils en el club más rico del mundo en términos económicos. Para lograrlo alcanzó acuerdos importantes con grandes empresas como Vodafone o Nike, estableció una estrategia agresiva de marketing nunca antes vista en un club de fútbol y propuso un plan de expansión en el por aquel entonces incipiente mercado asiático siendo un club pionero en hacer giras veraniegas por los países orientales, reportando todo ello grandes cantidades de dinero a las arcas del club.

Tras alcanzar la cúspide con el Manchester United, en 2003 Peter Kenyon abandonaba contra todo pronóstico el club del que es acérrimo aficionado, para enrolarse en las filas del Chelsea del multimillonario ruso Roman Abramovich, después de que éste le hiciera una oferta irrechazable. Kenyon trasladó el modelo del Man United al Chelsea, y de nuevo su gestión acarreó éxitos convirtiendo a los Blues en uno de los clubes más importantes del mundo a nivel económico y deportivo. En 2009 se desvinculó del Chelsea para dirigir la división internacional de la compañía de representación de actores y deportistas norteamericana, Creative Artists Agency (CAA). Salió del Chelsea tras dejarlo en la cima del fútbol mundial, pero con la espina clavada de haber sido derrotado en los penaltis en la final de la Champions League 07/08 contra el Manchester United, paradójicamente.
Durante los años de trabajo en el Chelsea, Peter Kenyon y Jorge Mendes (muy vinculado al club por ser representante del entonces manager, José Mourinho) establecieron una amistad más allá de lo profesional. Ambos eran colaboradores de CAA, que a su vez respaldaba supuestamente al fondo de inversión Quality Sports Investments (QSI) creado supuestamente por Kenyon y Mendes y del que ambos son asesores, junto a un conglomerado de empresas cuya actividad resulta opaca y otros fondos como Quality Football Ireland (QFI) con sede en Irlanda y en la Isla de Jersey, un paraíso fiscal en el Canal de la Mancha.
A raíz de una investigación de la FIFA en el año 2011 sobre las supuestas actividades irregulares en el fichaje del portero español Roberto Jiménez, que abandonó el Benfica para fichar por el Real Zaragoza, Kenyon decidió desvincularse de su puesto de trabajo en la agencia CAA. Supuestamente, el fondo QFI con estrecha relación con QSI y CAA, financiaron el fichaje de Roberto sufragando el 99% del traspaso. El Real Zaragoza solo se hizo cargo del 1% del total de la operación cifrada en €8,6 millones.
Al contrario que en la Premier League, donde está prohibida la financiación de fichajes a través de fondos de inversión o participación de terceros en las operaciones de traspaso, en la liga española no están prohibidas. Por ello la operación pudo completarse sin incurrir en ningún tipo de delito. Ahora bien, que no constituyese delito alguno no quiere decir que fuese una operación ortodoxa, más bien todas las partes aprovecharon un vacío legal para llevar a cabo el negocio en un mar de alegalidad.
El funcionamiento de un fondo de inversión en una operación de traspaso de futbolistas es básicamente la siguiente: Un determinado club no puede hacer frente a la contratación de un determinado futbolista. Como no dispone de liquidez porque no tiene recursos económicos suficientes o porque las entidades bancarias no le pueden financiar debido a la crisis, acude a un fondo de inversión para realizar el fichaje. El fondo financia la operación llegando a un acuerdo con el club y a cambio obtiene un determinado porcentaje sobre los derechos del jugador en cuestión con el objetivo de obtener una plusvalía en un futuro traspaso tras la revalorización del futbolista. El club puede disponer así del fichaje o la estrella soñada. El inconveniente es que el fondo de inversión es el que decide cuánto tiempo estará el jugador vinculado al club, porque lo que el fondo busca es obtener rentabilidad financiera traspasando al jugador tras una o dos temporadas a otro club por una cifra de venta mayor que la de compra y ganar dinero con dicha plusvalía.
Resumiendo, tanto los clubes como los futbolistas dejan de ser dueños de su destino, pasando a ser simples marionetas sin capacidad de decisión. Este es el verdadero peligro de los tan de moda últimamente fondos de inversión. La crisis económica y las grandes cantidades de dinero que se manejan, han conseguido que este deporte se convierta en un negocio lucrativo donde los clubes actúan como empresas multinacionales manejadas por grandes brokers e inversores (los agentes de futbolistas y los fondos) y los futbolistas sean mera clase obrera sin capacidad de decisión y con su destino en manos de lo que quieran hacer dichas corporaciones.
Próxima parte de la serie ¿Hacia dónde se dirige el Atleti?: Los fondos sin fondo
Fuentes: BBC, Bloomberg, El País, Expansión, The Guardian, Transfermarkt.
Imágenes: Wikipedia, Club Atlético de Madrid, GestiFute























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