Desconocido para la mayoría de los colchoneros, a su llegada a Madrid Fabiano Eller aseguró que había fichado por el Atleti para «ser campeón, como lo he hecho en los últimos equipos en los que he jugado. Quiero seguir mi trayectoria y ser considerado de los mejores centrales, como en los campeonatos pasados». Un deseo que no pudo hacer realidad. Ni de lejos.
Llegó con 29 años, en el mercado invernal, procedente del Internacional de Porto Alegre a cambio de una cifra cercana al millón de euros. Según se dijo en aquel momento su fichaje respondía a la necesidad de contar con un central zurdo en la plantilla. Su precio podría hacer pensar que García Pitarch, esa vez sí había encontrado una ganga, pero el desempeño de Eller sobre el césped pronto demostró que no. Presentado en enero, no debutó hasta marzo cuando, tras jugar contra el Deportivo de la Coruña, se hizo con la titularidad en el centro de la defensa junto a Pablo. En esa final de temporada tuvieron lugar sus actuaciones más destacadas en el Atleti. En doce encuentros fue expulsado dos veces y anotó un polémico gol en El Madrigal, con Guille Franco tumbado en el suelo y medio Villarreal recriminando a Agüero que no hubiera tirado el balón fuera. Para mas inri, su tanto de cabeza acabó dando la victoria a los colchoneros.
Además de ese final de campaña, el central disputó otra temporada más como colchonero sumando un total de cuarenta y dos partidos antes de que, año y medio después de su llegada, el Atlético de Madrid le diera la carta de libertad. La afición hacía tiempo que le había dado la espalda dado que Eller se convirtió en el paradigma del fichaje tipo de una época muy gris para el Atleti. De la mano de García Pitarch por la ribera del Manzanares pasaron decenas de jugadores más bien desconocidos a los que nadie esperaba. Futbolistas que pronto demostraron que el Calderón les venía grande y que terminaban marchándose sin hacer demasiado ruido.
Ese fue el caso de Eller que tras su experiencia en el Atlético de Madrid volvió a Brasil, al Santos, de donde saldría en menos de una temporada por problemas de conducta tras negarse a jugar un partido. A la par de eso, el jugador amenazó con denunciar al Atleti por impago de medio millón de euros. Era el verano de 2009. Desde entonces por su vida deportiva han pasado tantos equipos como años, el Internacional de Porto Alegre, el Al-Ahli de Catar y hasta cuatro equipos más de las divisiones inferiores brasileñas antes de fichar en abril de este año, por el Náutico, de la segunda división brasileña. A sus 37 años, Eller todavía quiere disfrutar del fútbol.






























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