CONTRACRÓNICA. El Atleti recibía como colíder de la Liga al Levante, colista. El Barça había empatado a cero contra el Espanyol en Cornellá dejando expuesto el liderato. Ocasión perfecta para asaltar la primera plaza del campeonato, aunque los de Luis Enrique tienen un partido menos a causa de disputar el Mundialito de Clubes, todo sea dicho. Primer partido de este 2016 que acaba de comenzar, sábado por la tarde y un estadio que presentaba las gradas repletas rozando una muy buena entrada. Todo estaba perfilado para que los de Simeone asestaran el golpe y se hicieran con el primer puesto de la tabla. Pero la victoria costó más de lo debido.
Intentando evitar el triunfo colchonero estaba el Levante. Con varias bajas de jugadores importantes y con una necesidad imperiosa de sumar para salir del pozo de la última posición que cierra la tabla. Y no fue nada fácil para el Atlético. Los granotas, hoy de color verde fluorescente, se encerraron en defensa y no permitieron demasiados alardes en ataque a los rojiblancos, que no encontraban la manera de hacer daño al rival hoy con un sistema defensivo superpoblado. Problemas en la creación en el centro del campo y falta de claridad para mover el balón con criterio. Las bandas eran prácticamente el único recurso para intentar hacer daño al rival, que cerraba el centro con cerrojo de alta seguridad. Jackson tuvo varias ocasiones de cierto peligro, pero el chocoano continúa sin ver puerta y comienza a dar muestras de que no le va a ser fácil encontrar el gol. Tampoco lo encontró hoy Griezmann, ni Correa, que por cierto fue objeto de un claro penalti no señalado por el árbitro. El francés y el argentino no supieron conectar, a veces incluso compartían la misma zona del campo llegándose a estorbar. Tampoco estuvo fino Koke, que no encontró ese pase preciso al que nos suele acostumbrar ni con el balón en juego, ni con el balón parado, y fue sustituido a media hora del final. Eso sí, tuvo un disparo desde la frontal en el segundo tiempo que estrelló en el larguero haciendo temblar la portería de Mariño. En cualquier caso, parece que no pasa el canterano por su mejor estado de forma.
El partido se marchó con empate sin goles al descanso y con la sensación en el ambiente de que hoy la pelotita no iba a querer entrar. Y por los mismos derroteros continuó el encuentro en la segunda mitad. El Levante encerrado atrás y el Atlético sin poder hincarle el diente. Simeone no tardó en reaccionar buscando un revulsivo desde el banquillo. El primero en salir fue Vietto sustituyendo a Correa. El segundo Carrasco, haciendo lo propio con Koke. Y el tercero fue Thomas. Y de nuevo fue Thomas, como en Vallecas, el que desatascó la contienda. Haciendo valer su potencia, sus ganas y su fuerza, recibió un balón en tres cuartos de campo tras hacer una pared con Gabi, y se dirigió a la portería deshaciéndose de un rival e internándose en el área evitando a otros dos contrarios. Finalmente, el canterano disparó y el suspense se apoderó del Calderón, pues el balón entró llorando en la portería tras intentar Mariño detenerlo sin éxito. El gol se celebró con rabia en la grada y en el verde por todos los atléticos. Costó mucho, demasiado, y eso comienza a ser tónica habitual en el equipo de Simeone. Encontrar la solución definitiva a la escasez de gol requiere un esfuerzo extra a la hora de trabajar con los delanteros, ya que no es un problema de que no se generan ocasiones de gol, que se generan aunque a veces tampoco se encuentra la forma y se insiste demasiado en una sola vía de ataque, el problema es que no se finaliza y no se ejecuta con la precisión necesaria. Quizás las rotaciones en la delantera y las diferentes formas de encontrar a los delanteros, según las características de unos y otros, no favorecen crear las sinergías suficientes para jugar de memoria. Quizás el problema sea que, a diferencias de años anteriores, no hay un nueve de referencia con la confianza y el acierto suficientes para ser el delantero indiscutible en este Atlético de Madrid.
Fotografía: Atlético de Madrid





















