El horario vació Vallecas y el partido que se vio sobre el césped corroboró la decisión de los que no fueron al campo. Partido poco vistoso, no excesivamente trabado, pero nada elaborado. El plan de Simeone era el mismo que en el partido de Liga, pero no le salió. Los mimbres no eran los mismos. Las rotaciones dejaron un once de suplentes habituales, teóricos titulares y dos debutantes. No es que el Rayo pusiera en excesivos aprietos al Atleti, pero es que los colchoneros con poco se complicaban. Bastaba con que el balón fuera por la banda de Siqueira o merodease el área de Moyá. Los cambios desatascaron a un Atlético de Madrid demasiado impreciso, poco sólido y nada incisivo. Al final lograron un empate que deja todo para el Calderón.
Las rotaciones dieron la titularidad a jugadores como Moyá, Siqueira y Óliver. Por lo visto hoy lo normal, lo lógico, es que sean suplentes. O estén en la grada. En el gol fallaron los dos primeros. Siqueira se complicó en defensa, Thomas entregó mal y Moyá se tiró a por el balón sin ninguna fe ni gana. No se puede asegurar que Oblak hubiera parado ese balón, pero seguro que el nerviosismo existente cada vez que la pelota se acercaba al área rojiblanca no hubiera existido. Sin Oblak, la portería colchonera se hace inmensa, los defensas parecen enanos al lado de los atacantes y el equipo sufre. Lo mismo sucede con la banda izquierda. Siqueira hace tiempo que se vio sobrepasado por la situación. Ni rinde en ataque ni cubre en defensa. Savic se tuvo que multiplicar para cubrir los desasjustes del brasileño. Otro buen partido del montenegrino por cierto.
Siqueira se complicó en defensa, Thomas entregó mal y Moyá se tiró a por el balón sin ninguna fe ni gana
Decidió el Cholo que Augusto y Kranevitter debutaran. Y respondieron. El primero robó y mandó mientras estuvo en el césped, mientras que el segundo fue mejorando con el paso de los minutos. Su pase en largo a Vietto en el gol una muestra de lo que viene. Su aparición en manga corta en un entorno poblado de mangas largas y ropa térmica toda una declaración. Kranevitter parece un niño, pero es un hombre. De los que busca el Cholo. Precisamente el recorrido a la inversa lo está haciendo Óliver. Simeone declaró que confiaba en él, le otorgó el mando a principio de curso, pero el canterano se fue diluyendo. Con cada recorte de más, con cada toque extra, opositaba al banquillo. La calma terminó en indolencia. Cada partido ha ido desapareciendo hasta convertirse en la nada. Hoy ni se le vio. Como al Niño. Torres, que fue el capitán, sigue en busca del gol perdido. Harrison Ford tuvo menos problemas con el arca. Aunque para problemas los de Jackson. Suplente habitual, sin gol ni alma, Vietto le(s) está comiendo la tostada. El colombiano parece haber perdido la fe en si mismo y la afición, aunque se resiste, también.
Saúl, que no celebró el gol por respeto a la que fue su casa, acabó llevando el brazalete del capitán colchonero
Otra vez más el Cholo movió el banquillo y acertó. Metió a Saúl y Vietto y el equipo se recuperó. Una jugada entre Kranevitter, Vietto y el canterano acabó en el gol del empate. Saúl no lo celebró. Detalle el suyo con la que fue su casa. Otro detalle, Saúl recogió el brazalete del Niño cuando éste fue sustituido. Tras el tanto el Atleti pudo remontar si Carrasco y Vietto hubieran estado más acertados, pero no hubiera sido justo. Tan injusto como decir que hoy los jugadores del Atleti no estuvieron bien. No, algunos (lean arriba) quedaron señalados. Otros también, pero para bien. La plantilla del Atleti tiene dos velocidades.
Fotografía: Atlético de Madrid






















