CONTRACRÓNICA. El Atlético de Madrid cerraba la jornada sabiendo que debía ganar si quería seguir soñando con la Liga, pero empató y dice adiós a cualquier opción de alzar el título. Las matemáticas dan opciones, pero las sensaciones no. El Barça gana cuando lo merece y cuando no y al Atleti le cuesta un mundo sumar de tres en tres. Así de sencillo.
Simeone sorprendió con Correa cuando todo el mundo esperaba a Óliver o Vietto. Funcionó porque el argentino tiene tanta o más calidad que los otros y además carácter. Y mucho. El ex de San Lorenzo fue de lo mejor de una primera mitad en la que el Atleti lo buscó, pero no tuvo suerte. Los rojiblancos no encontraron la manera de doblegar a su rival que se sintió cómodo en defensa, buscando sus opciones a la contra, pero que parecía conformarse con el empate. El Atleti es un equipo tan difícil de batir que sus rivales dan por buena la igualada, pero el problema es que los delanteros colchoneros viven de espaldas al gol. Griezmann atraviesa su peor racha en mucho tiempo, Torres dejó su mejor forma hace años y nadie parece capaz de aportar el olfato que a ellos les falta. Y así, alzar títulos es complicado. Más aún cuando tus rivales se pueden permitir pagar 40 millones en un suplente para la segunda parte de la temporada y su delantera está formada por tres de los cinco mejores puntas del mundo. Siendo realistas, el Atleti está en lo más alto que puede, pero el Cholismo ilusionó con su trabajo a una afición que ambicionó la Liga.
El Atleti es un equipo tan difícil de batir que sus rivales dan por buena la igualada, pero el problema es que los delanteros colchoneros viven de espaldas al gol
Y es que como Simeone ha dicho en numerosas ocasiones, para pelear por todo hacen falta hombres y en la plantilla del Atlético de Madrid hay muchos e ilusionantes proyectos, pero menos realidades de las necesarias. Menos aún con las bajas. Sólo así se explica que el Cholo se haya jugado la ilusión para los próximos trece partidos ligueros con Óliver, Vietto y el recién llegado Kranevitter como revulsivos. De los tres se espera mucho más de lo que hoy son y a todos les falta ese salto de madurez que les permita ser hombres. Una experiencia que evitará, o debería, que, por ejemplo, Óliver busque lo preciosista antes que lo efectivo o que Vietto sepa que la movilidad no implica desmarques aleatorios sino intencionados. Pero eso será en el futuro. Este año, el sueño de la Liga se quedó en eso. No es poco. Hace años, el sueño era llegar a Europa. Incluso vía Intertoto.
Fotografía: Esto es Atleti / Tania Delgado





















