Casi dos semanas sin actividad es demasiado tiempo para un goleador. Como si un soldado raso esperara agazapado en la trinchera la conclusión de una guerra en la que está invitado. Fernando Torres, que ha ganado Eurocopa y Mundial entre otros muchos títulos en una vitrina que muchos ya quisieran para ellos mismos, ya no es uno de esos doce internacionales rojiblancos que pasa sus vacaciones de Semana Santa con su respectiva selección. Él, mientras tanto, se ha dedicado a realizar trabajo en grupo y ha seguido un plan específico para la puesta a punto de cara al final de la temporada, redondeando la última semana de entrenamientos previa al partido contra el Real Betis Balompié afilando su colmillo al marcar cuatro goles en cuestión de veinte minutos en una pachanga contra el filial.
Poco más de media hora precisó ‘El Niño’ para abrir la lata en el Vicente Calderón. El tiempo con él es relativo, pues ‘he scores when he wants’, como le cantaban en Stamford Bridge. Desde China Jackson Martínez, esa pantera que quedó al nivel de un lindo gatito, se benefició del horario ‘Premium’ una vez más y disfrutó del partido más importante de la jornada y no de ese tal ‘Clásico’ clandestino entre Real Madrid y FC Barcelona organizado para jugarse, según estudios de LaLiga, en un horario que nadie ve. En su poltrona vio como el de Fuenlabrada sigue siendo ‘El Niño’. Conectó con la mirada de Koke – eso sí es un periscopio y no lo que hace Gerard Piqué en su tiempo libre – y tiró el desmarque a la espalda del defensor para picársela en carrera por encima a Adán. Da igual que lo haga en Viena, en el Calderón o en la Conchinchina. Eso es marca registrada.
El reciente estado de forma de Torres, segundo máximo goleador del Atlético en 2016, demuestra que lo que está acabado es el debate y no precisamente él
Tienen motivos suficientes tanto la directiva del Atlético de Madrid como Diego Pablo Simeone para sentarse a hablar una vez más con Fernando Torres, contrato en mesa mediante. Desde que le cerraran la puerta a la renovación se ha dedicado a hablar en el campo. Despojado de la presión y el peso que suponía ese puñetero gol 100, Torres está viendo portería y cuajando buenas actuaciones en los últimos meses. No recibe ningún elogio de su entrenador en ruedas de prensa, como sí hace con otros de sus compañeros, pero los datos nunca engañan: el ‘9’ es el segundo máximo goleador rojiblanco en 2016 con cuatro dianas y solo por detrás de la 10 que lleva Griezmann.
Fichado como complemento en el mercado de invierno de 2015 y de cara a ser un peso pesado en el vestuario que indique el camino a seguir, a Torres le han querido dar el papel de Jackson Martínez, ese futbolista comprado en verano por una morterada para que marcara 30 goles por temporada. No debe ser el rol del veterano delantero, que cumple a la perfección como revulsivo – ha participado en cinco goles saliendo desde el banquillo – o como parte del ‘Plan B’ de Simeone. No cuenta con la punta de velocidad que sí tenía antes de marcharse ni con ese olfato con el que aguantó al Atlético en su etapa de mediocridad pero Torres sigue cerrando bocas. No está acabado aunque, quizás, sí el debate que gira en torno a él.
EL ATLÉTICO TIENE ÁNGEL
La diana de Fernando Torres, la quinta de la temporada en el campeonato doméstico, supuso un jarro de agua fría para los verdiblancos, que realizaron una primera parte muy seria a pesar de los chascarrillos que provocaba Dani Ceballos con su complejo de socorrista de piscinas. Balón que tocaba, hombre al suelo. Sucumbió el Betis al clásico tornado que provoca el Atlético de Madrid en sus rivales. Si te despistas, lo pagas. Y vaya si lo pagó. Torres galopó por la derecha, colgó un balón al área que cayó en los pies de Griezmann y éste se inventó un pase para Koke que acabó dentro de la portería sin que nadie la tocara. El francés, que lleva seis jornadas consecutivas marcando, ya las metes hasta sin querer.
Ha cambiado tanto la película desde la llegada de Simeone que es ahora el indio quien pide por favor al merengue que cumpla con los deberes.
Para no tener gol, el Atlético de Madrid exhibió un músculo que necesitará dentro de tres días en el Camp Nou. Pensó en esa cita Simeone, sabedor que bastante tiene ya con una defensa de circunstancias como para seguir sumando efectivos a la enfermería. En esa línea refrescó al equipo, retirando a Fernando Torres y a Saúl Ñíguez a los veinte minutos de la segunda mitad. Los cambios, una vez más, surtieron efecto. Y en buena parte por culpa de Ángel Correa, que evidenció una vez más que es pura dinamita saliendo de revulsivo. El argentino se inventó un pase picado que habilitó a Juanfran y regaló, tras sentar a un defensor con un recorte, un gol a placer para Griezmann para hacer que el error de Oblak, que derivó en el gol de Rubén Castro y que pone en peligro batir el récord de Liaño, quedara en agua de borrajas.
Con parte de la grada mostrando su indiferencia hacia el Clásico y jaleando a sus jugadores por el inminente choque contra el Barça en Champions, Thomas Partey decidió que era buen momento para unirse a una fiesta a la que no estaba invitado desde hace mucho tiempo. Llegó desde atrás para que, en el descuento, rematara a gol un pase de Antoine Griezmann. El ‘Clásico’ triunfo. Un poco de Sur para no perder el Norte. Ha cambiado tanto la película desde la llegada de Simeone que es ahora el indio quien pide por favor al merengue que cumpla con los deberes…
Fotografía: Álvaro Moreno / Esto es Atleti.























[…] a las bajas en defensa y seguir aupado en su posición de privilegio. Encuentro plácido en donde Torres abrió el marcador con un golazo marca de la casa y debutó con el primer equipo, tras 12 años en el club, el […]