Corrigió con educación Diego Pablo Simeone a un periodista cuando le cuestionó si Marcelino García Toral tenía bien cogida la medida a su libreto táctico tras sacar un punto del Vicente Calderón después de que el Villarreal cerrara líneas en campo propio durante los 90 minutos de partido. “Tenemos más problemas con el técnico del Málaga. Nos ganó con Osasuna, con el Málaga… Nos tiene más tomada la medida”, espetó el argentino sobre su camarada de profesión, que esta temporada ha salido invicto contra el Real Madrid (empates tanto en el Santiago Bernabéu como en La Rosaleda) y en la primera vuelta contra el Atlético. Su pizarra para los grandes de La Liga es como el secreto de la Coca-Cola: un misterio indescifrable.
En base a canteranos imberbes, futbolistas por formar en la élite y un equipo hecho a remiendos como consecuencia del afán vendedor de un equipo que se ha desprendido de verdaderas joyas en cuestión de dos años cuando hace poco tiraba de la billetera del jeque Al Thani, Javi Gracia ha logrado armar con mucho esfuerzo un grupo compacto, sin fisuras y con un sugerente descaro liderados por el exrojiblanco Ignacio Camacho, el culpable del lavado de cara que ha sufrido el Málaga desde que superara su lesión muscular. El aragonés abarcó toda la medular apoyado por Recio para buscar las cosquillas de un Atlético que a cada minuto que pasaba más incómodo se sentía.
Entre manotazo va de José María Giménez — que regresaba al eje de la zaga tras superar la lesión muscular que sufrió en El Molinón — y planchazo viene de Charles, el Málaga logró contener al conjunto rojiblanco y propuso un partido en el que era necesario bajarse al barro para sacar algo provechoso. Probaron los locales buscando la espalda de Rosales, un lateral con un gran recorrido hacia arriba pero mediocre hacia abajo. Fue así como llegaron las mejores ocasiones para los colchoneros, primero con una acción que Antoine Griezmann no suele perdonar y posteriormente con un latigazo desde fuera del área de Yannick Carrasco con el que recordó que su maltrecho tobillo no está en las mejores condiciones posibles.
Mateu Lahoz, con una excesiva tendencia hacia el primer plano, quiso ser protagonista por encima de sus posibilidades
Se mancilló tanto el partido en el primer periodo, dejando a un lado el juego, que indios y boquerones probaron quién era más duro sobre el terreno de juego. La campana sonó en el ring cuando el Málaga montó un contragolpe que concluyó con la aparición de un balón desde el banquillo rojiblanco con el fin de interrumpir la acción. Mateu Lahoz, con una excesiva tendencia hacia el primer plano, quiso ser protagonista por encima de sus posibilidades castigando a Diego Pablo Simeone con la expulsión directa mientras el técnico bonaerense se encaminaba hacia los vestuarios.
EL ÁNGEL DE LA GUARDA
En la reanudación, con Germán ‘Mono’ Burgos en el cuadrangular de la dirección técnica, el Atlético de Madrid encontró otra velocidad diferente con Ángel Correa en el terreno de juego. El argentino deja de ser ‘Angelito’ cada vez que se calza las botas. La timidez es el principal rasgo de su personalidad, la que deja atrás para convertirse en eléctrico y encarador cada vez que vive en su hábitat natural. Más que ninguno sabe lo que ha tenido que sudar para llegar hasta donde está. De ser el pibe de oro de San Lorenzo, despuntando en la Copa Libertadores, pasó directamente a quirófano después de que el Atlético, que le seguía la pista desde hace tiempo, detectara una afección cardíaca que necesitó una microcirugía en Nueva York para tratarle un tumor benigno que tenía en el corazón. Una larga cicatriz que recorre su pecho le recuerda cada día que el trabajo paga, la frase que siempre repite Diego Pablo Simeone.
El de Rosario dejó claro que si un partido necesita ser revolucionado, meterle una marcha más, él es el hombre perfecto. Saltó en el 57’ y solo cinco minutos después, en el 62’, se habilitaba un espacio en la frontal para sacarse un latigazo desde la frontal que despistó a ‘Memo’ Ochoa tras impactar en uno de sus defensores. Correa derribó a base de talento y ganas el muro que Javi Gracia levantó en el Vicente Calderón.
Una larga cicatriz que recorre su pecho le recuerda cada día que el trabajo paga
Europa no se le ha quedado pequeña a ‘Angelito’ en su primer año competitivo. Fue un tormento para la línea defensiva del Málaga, que lo trataba de parar a base de patadas, agarrones y empujones. Todo les valía. La pedía, se colaba entre líneas, caracoleaba y se filtraba. El partido estuvo de boca para él hasta el punto que borró del mapa al conjunto boquerón, que apenas generó ocasiones de peligro en el marco de Jan Oblak.
Correa fue más ángel de la guarda que nunca para el Atlético de Madrid. Con la victoria del Real Madrid en Vallecas y con el choque contra el Bayern de Munich a cuatro días vista, su velocidad marcó las diferencias para sumar tres puntos clave que le permiten seguir con las opciones intactas de cara a la pelea con el Barça por el título de Liga.
Fotografía: Álvaro Moreno / Esto es Atleti.






















