Cuando uno piensa en un estadio mítico italiano lo hace en San Siro, la casa que comparten los dos grandes clubes milanistas, el Inter y el A.C. Milan. Unos lo llaman Guisseppe Meazza, como el mito interista, otros San Siro, como el barrio donde se ubica, pero todos piensan en él como el mito del fútbol que es. Un estadio de altura para una final que promete ser inolvidable.
Construido a mediados de los años veinte del siglo XX, desde un principio se le denominó San Siro por estar ubicado en el barrio de dicho nombre. Inaugurado en 1926 con un partido entre Inter y Milan, en 1980 pasó a llamarse oficialmente Guisseppe Meazza en honor al jugador italiano que fue bicampeón del mundo con la Azzurra, mito del Inter y que también jugó en el Milan. Quizá por eso, por ser leyenda interista, la hinchada milanista prefiere llamar al estadio por su nombre original. Llamado de una u otra forma, lo cierto es que el estadio ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de su historia. De los 35.000 asientos originales se pasó a los 50.000 tras la II Guerra Mundial. A finales de los 80, con motivo del Mundial de Italia de 1990 se remodeló ampliándose hasta los 80.000 actuales. Cada ampliación se puede apreciar en el estadio actualmente en forma de anillo o graderío. Es decir, con cada remodelación se ha ido añadiendo una nuevo nivel en altura. Su interior es impresionante, pero su exterior es perfectamente reconocible.

Fotografía: Inter de Milán/ Wikipedia





















