EL ONCE. Todos recuerdan aquella tarde primaveral de 2014 en el Ciutat de Valencia. Se tiene bien presente aquel partido en los aficionados, jugadores y cuerpo técnico, pues aquel Levante de Caparrós ya salvado y sin nada en juego más que su honorabilidad deportiva, igualó la intensidad y el ímpetu rojiblanco que venía de clasificarse para la final de Lisboa en la gloriosa noche de Stamford Bridge.
La mala fortuna quiso que ese día Filipe Luis marcase en la portería defendida por Courtois en los primeros minutos de juego, que Keylor Navas se erigiese en un muro infranqueable, y que el cansancio terminase por hacer mella en un equipo que llegaba justo de gasolina al tramo final de la temporada. La puntilla la puso Barral, y la nota la dio el senegalés Diop yéndose al córner a provocar a los colchoneros desplazados originando una tangana cuando el árbitro pitaba el final del choque. Aquello supuso tener que salir con todo en los dos partidos restantes para ser campeón, y por consiguiente, no se pudo reservar a jugadores clave que andaban tocados como Costa y Turan. Esa tarde retrasó el alirón, y mermó muchas posibilidades de victoria en la final de Champions, de ahí que nadie olvide aquellas sorprendentes ganas de competir del equipo granota.
Hoy los locales tampoco se juegan nada, pues certificaron de forma matemática su descenso de categoría la semana pasada. Todo hace indicar que los de Simeone se encontrarán con un rival deprimido y sin mucha batalla que ofrecer, pero los antecedentes dicen que el Cholo nunca ha ganado al equipo levantinista en su estadio, por ello, se tiene justa confianza en que el envite pueda resultar un camino de rosas. Toca frenar la euforia de Múnich y poner los cinco sentidos si se quiere derrotar al Levante y seguir manteniendo intactas las opciones ligueras en esta tarde de transistores en la que el Barcelona recibe al Espanyol y el Madrid al Valencia.
Los antecedentes dicen que el Cholo nunca ha ganado al equipo levantinista en su estadio
Por primera vez en mucho tiempo, todos los efectivos de la plantilla atlética cuentan con el alta médica, pero hay algunos que están entre algodones y no se quiere correr el más mínimo riesgo. Así las cosas, bajo palos finalmente podrá estar Oblak, que no entrenó el jueves aquejado de unas molestias musculares, pero que finalmente será de la partida. El guardameta esloveno está a dos partidos de hacer historia y ser el mejor Zamora de la historia de la liga, para ello no debe de encajar más de un tanto en los 180 minutos que quedan de competición. Por el contrario, Godín que llegó muy justo al trascendental partido del martes, tendrá descanso y se quedará en el banquillo. No se quieren correr riesgos con el uruguayo, y la pareja de centrales será la compuesta por su compatriota Giménez y el montenegrino Savic. En los laterales no habrá novedades y jugarán Juanfran y Filipe Luis.
En el centro del campo, no se forzará al renqueante Carrasco, y se podrá ver a los mismos cuatro hombres que saltaron al Allianz Arena, es decir: Gabi, Augusto, Koke, y Saúl. En la punta del ataque el técnico argentino reservará a un Griezmann con exceso de minutos y que lleva muchas jornadas a una sola tarjeta de la suspensión. En la misma tesitura está Torres, que si será titular y deberá tener cuidado si no quiere perderse el último partido en casa ante el Celta. El lugar del jugador francés lo ocupará Correa.
Imagen: Miguel Peris






















