CONTRACRÓNICA. El Atleti tenía ante sí una de esas tardes en las que debía de ganar para no generar ese runrún tan molesto que a veces se oye por el Manzanares. Y ganó. Mejor dicho, goleó, se gustó y gustó a un Calderón que avanza inexorablemente hacia su desalojo. Queda una fecha menos para su adiós final, pero mereció la pena.
Y es que el Atlético tenía ante sí otro rival del mismo tipo que los que se le han atragantado en este comienzo de Liga. Ante ello, Simeone varió. Puso toda la carne en el asador y su equipo por momentos fue un 4-2-4 y el Atleti avasalló al Sporting. Buscó resolver el partido rápido y lo hizo en menos de cinco minutos. Con el marcador a favor, los colchoneros guardaron la ropa y redondearon una goleada que deja a todos contentos: Oblak bien pudo ver el partido con un pacharán en la mano que no lo hubiésemos notado, Gameiro por fín marcó de jugada, Torres, suplente de inicio, hizo un doblete al final del encuentro y Griezmann. Ay, Griezmann. El Cholo le da libertad de movimientos a cambio de trabajo, mucho trabajo. Y el francés responde. En cada ataque aparecía por un lado distinto, ora marcaba, ora asistía, ora marcaba de nuevo. Hizo dos, pero pudo hacer más. Oh, la,lá Antoine Griezmann.
La afición, que llenó el Calderón, demostró una vez más estar con el Cholo. ¿Que hay un contrato nuevo más corto que el anterior? El Manzanares ruge igual. Porque es así. Porque lo siente así. Simeone ha elegido vivir en rojo y blanco dos años más. Después ya se verá. Porque en la vida y en el fútbol se vive como se es y en el caso del Atlético de Madrid eso es pasión. Simeone, en argentino. Con contrato de obra y servicio o con uno de por vida. Mientras que haya Cholismo habrá razones para que unos y otro sigan juntos.
Hablando del Calderón, sin redes rojiblancas y con la publicidad azul oscura visualmente ha perdido mucho. El aficionado de aquí lo padece y el de fuera también. Pocas cosas son más atractivas que encender la televisión y ver un campo de futbol humanizado por la hinchada que pueblan sus gradas. Pero claro, de eso Tebas tampoco tiene ni idea.
Fotografía: Esto es Atleti / Nano Zamora






















