PRIMER EQUIPO. Cerci no ha pasado las pruebas médicas con el Bolonia y se queda en el primer equipo del Atlético. Lesionado de la rodilla, el italiano tendrá ficha para la Liga, pero no así para la Champions.
Colorín colorado, el cuento de Cerci no se ha acabado. Cuando todo hacía indicar que el futuro del italiano estaba en su país, una lesión de rodilla y el cierre de mercado han provocado que no se haya encontrado una salida para el extremo. Y es que Cerci, que ha pasado los últimos días en Italia, no ha pasado reconocimiento médico con el Bolonia en el último día de mercado y se queda en el Atlético, al menos hasta enero. Tendrá ficha del primer equipo, aunque de momento no ha sido inscrito en la lista de Champions League.
Las operaciones en las que estaba inmiscuido, todas en forma de cesión (algunas con opciones de compra), invitan a pensar que el jugador, que acababa contrato el junio próximo, ha podido ampliar su vínculo con el club. La situación recuerda a la que vivió Diego Costa en 2011. El de Lagarto tenía su traspaso al Besiktas cerrado y parecía iba a acabar dando tumbos por equipos de menor nivel. Una lesión de rodilla justo antes de viajar a Turquía truncó el pase y el delantero se quedó seis meses en el dique seco, recuperándose en Majadahonda para luego de una cesión al Rayo, dar un salto cualitativo en cuanto a su forma de entender el fútbol, lo que le llevó a romper el cascarón con Simeone y ser el jugador que es hoy.
El verano de Cerci ha sido movidito y en los últimos días todo se ha acelerado. El italiano, que acaba de cumplir 29 años y con quien nadie ya contaba, porque ni estaba ni se le esperaba, aterrizó hace unas semanas en Madrid, acudió al Cerro del Espino y empezó a trabajar al margen, recuperándose de una lesión de rodilla que se hizo el pasado abril y por la que ha sido intervenido (no estará recuperado antes de noviembre). Saltaron las alarmas entonces de los más escépticos, que aventuraron la posibilidad de que no se encontrara una salida y se quedara, y así ha sido. Este fin de semana viajó a Roma y todo hacía indicar que su fichaje por el Lazio, equipo que más interés había mostrado, se iba a cerrar. No fue así y el propio director deportivo del equipo romanista rechazó la operación. No obstante, mercados exóticos como Catar o Emiratos Árabes aún permanecerán abiertos unas semanas.
El italiano llegó al Atlético desde el Torino en la temporada 2014-2015 por un montante cercano a los 16 millones de euros, pero nunca terminó de cuajar. Que llegara lesionado y tuviera algo más de vacaciones por haber disputado el Mundial de Brasil con Italia no ayudó, y nunca entró en la dinámica que requiere Simeone. En enero salió tras jugar nueve encuentros en los que sólo anotó un gol y repartió una asistencia.
Su buen cartel en Italia, donde ha rayado a gran nivel en Torino y Fiorentina, hizo que el Milan lo adquiriera como cedido en una operación que trajo de vuelta a Torres al Calderón. Allí, el transalpino recuperó sensaciones y mejoró sus cifras, logrando, además de un tanto, dar cinco asistencias.
El curso pasado volvió a vivir entre dos aguas. En la primera mitad de temporada continuó cedido en el equipo rossonero, pero su bajón futbolístico hizo que todas las partes se pusieran de acuerdo para que militara en el Génova en la segunda mitad de temporada. Allí recobró su mejor versión y en los once duelos que disputó convirtió cuatro dianas, antes de caer lesionado en abril, a un mes del cierre de la competición.
Fotografía: Tania Delgado / Esto Es Atleti























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