OPINIÓN. Hace menos de un mes Simeone dijo en el programa ‘Espacio Reservado’, «a la gente le pido exigencia. Nos tienen que exigir porque estamos preparados para ser exigidos». Tras dos empates ante dos recién ascendidos la hinchada colchonera le ha tomado la palabra: quieren resultados y los quieren ya. Falta paciencia, sí, pero no razón.
Simeone ha transformado el «partido a partido» en el «dale, dale, dale, que al final alguna cae» y ahí ha venido el primer error. El partido a partido es la esencia del Cholismo, todos soñaban con las finales, pero pensaban en lo siguiente, en lo próximo, en la siguiente hora del calendario. Ahora, la sensación es que unos aún piensan en Milan y otros ya lo hacen en Cardiff. Mal asunto. El camino que les llevó a Bucarest, a tomar el Bernabéu y el Camp Nou, el ritmo que les llevó a pelear la Champions a Lisboa y Milan no es otro que el que marca el partido a partido. No lo deben de olvidar. Simeone tiene que recordarselo. Su dale, dale, dale no es más que una versión evolucionada del partido a partido; si, pero no es tan Cholista, por así decirlo. El Cholismo parte de pelear en el jornada 1 para sonreir en la 38, de pelear en los dieciseisavos para soñar en la final. Y entonces sí, dale, dale, dale, que alguna caerá.
Y esa debe ser la exigencia. Con una plantilla mejorada, con la experiencia de estos maravillosos cinco años vividos a orillas del Manzanares, Simeone y los suyos deben ser exigidos: tienen la obligación de pelear por repetir y mejorar lo anterior. Pero partido a partido. Que no se olvide.
Por cierto, bien Koke anoche en ‘El Partidazo’ de la Cope pasando página del affaire Griezmann-Saúl. «No hay que darlo más vueltas», dijo. Normal, él tiene la lección bien aprendida. Anoche la repitió, «no hay que pararse en esos pequeños detalles que al final son los que te hacen empeorar». Pues eso.





















