Kevin Gameiro no engaña a nadie

OPINIÓN. Gameiro, fichaje estrella en la delantera, sigue sin encontrar el camino del gol sin ser aquel desde los 11 metros ante el Alavés. Sus sensaciones son buenas, sus destellos son esperanzadores, pero el galo necesita convertir ya una nueva diana liberadora.

«¿Cuándo dices que abre el mercado chino?», me escriben por un grupo de WhatsApp nada más ver cómo el francés erra una ocasión de gol. Algunos se lo toman a risa, va tirada con ironía. Otros no. La sombra de Jackson Martínez es alargada y el fantasma que dejó a su paso aún genera el pánico, el miedo a cometer errores del pasado y a tirar una temporada a la basura por haber fallado en la pieza que lleva ya dos temporadas sin encajar.

Sonrisa pícara. Cuerpo de atleta. Semblante alegre. Casi de estrella de Hollywood. Da el pego para ser el héroe salvador de una película de acción en la que vuelan balas y explosiones así como para ser el tipo con el que miles de mujeres forarrían sus carpetas por ser protagonista en las mejores comedias románticas; o hasta el novio de Pamela Anderson en los Vigilantes de la Playa. Si le imaginas con una beisbolera y le dejas ir entre clase y clase a las taquillas rojas a coger sus libros (en serio, haced la prueba), se convierte en el perfecto quarterback de un equipo de fútbol americano de instituto, ese que sale siempre con la animadora más bella y que es cada noche de viernes la estrella sobre el campo.

Pero no, nada de eso. Kevin Gameiro, que tiene porte ideal para todo lo anterior, decidió dedicarse al fútbol. Y no eligió mal, todo sea dicho. El francés juega a 3000 revoluciones, es posiblemente el delantero más veloz de la época moderna del Atlético, con y sin balón. Gameiro combina bien, genera ocasiones y espacios, se entiende con Griezmann a las mil maravillas y llega al área con suma facilidad. Trabaja en defensa, tiene buen toque y no se dosifica en los esfuerzos. Pero no es un delantero top.

Gameiro eligió el Atlético en el mejor momento de su carrera, cuando más maduro estaba,  Pero no es un delantero top.

Con Kevin el Atlético gana muchas cosas. Eso que buscaba y no encontró en Vietto. El argentino nunca entendió el ritmo y la exigencia que requiere este equipo, cosa que el galo ha adherido prácticamente desde el primer entrenamiento. Gameiro eligió el Atlético en el mejor momento de su carrera, cuando más maduro estaba, cuando sabía que era la última opción de subirse a un gran tren y poder volver a jugar en un grande que aspira a todo. Cuando los planetas se habían alineado para que todo fuera perfecto. Pero sigue sin ser top.

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Gameiro, que lo hace todo bien, tiene una gran tara en su juego: no es un delantero goleador. Claro que hará tantos, uno detrás de otro (sin ir más lejos el año pasado hizo 29 en Sevilla), pero no se caracteriza por ser decisivo, por meter la diana que dé los tres puntos, por convertir cuando más falta haga. Eso ya lo sabía el Atlético cuando le fichó, y lo lleva sabiendo Kevin toda su vida. Gameiro no es un gran definidor, tiene pocos recursos de cara a gol. O al menos no los que sí tienen los mejores en su puesto. Y eso cuando eres Shearer, Larsson o Batistuta, tiene un pase. Ellos marcaban por inercia. Kevin no. Y esa es la característica que hace que su valor de mercado (en estos años de locura y de burbuja económica que vive el fútbol) sea de 30-40 millones y no esté por encima de los 60.

Gameiro no es un gran definidor, tiene pocos recursos de cara a gol

Con Gameiro el Atlético gana juego entre líneas, llegadas de segunda línea, permuta de bandas, electricidad manifiesta, pero deja de ganar ese killer primer espada que en el Calderón se anhelaba. Ese Cavani, Diego Costa o Higuain, con precios prohibitivos que doblaban y triplicaban en verano el de la transacción final del galo.

Así se entiende entonces que a sus 29 años, Gameiro sólo haya jugado nueve encuentros en la Champions League y apenas uno menos con la selección francesa, con la que el pasado junio rompió una brecha de cinco años sin jugar. O que en su primer gran periplo por un gran equipo, el París Saint Germain, fuera carne de banquillo cuando llegaron Lavezzi, Ibrahimovic o Ménez. Incluso suplente de Bacca en sus dos primeros años en Nervión, antes de la fuga del colombiano.

Gameiro ansía su primer gol como rojiblanco de jugada. Porque debutó con gol ante el Alavés, sí, pero fue de penalti y el tanto que encajó el Atlético segundos después no sólo deslució la responsabilidad y los bemoles que le había puesto el galo al encarar los once metros en su puesta de largo, sino que quedó en parte señalado por la cantidad de ocasiones que había marrado. Se le ve molesto consigo mismo y algo peleado con el mundo. Se enfada para sus adentros cuando es carne de banquillo pasada la hora en busca de la frescura de Torres, Carrasco o Correa. Es como ese alumno que estudia día a día, trabaja sin cesar y el día del examen se queda en blanco unos instantes y ve cómo suena la campana cuando estaba cogiendo carrerilla y aún estaba por lucirse.

No es un primer espada, pero es, junto a Icardi, el mejor candidato de la lista B. De la lista a la que el Atleti podía acceder

La comparación con Jackson Martínez no ha lugar. El colombiano nunca quiso entender lo que aquí se exige y así acabó. Gameiro, en cambio, verá sus frutos florecer. Posiblemente nunca perfore las redes en las mejores plazas. Al Barcelona sólo le ha hecho dos goles en 10 partidos, mientras que nunca le ha podido marcar a equipos como Real Madrid (cuatro partidos), Atlético (cinco), Juventus (dos). En su periplo francés sólo logró un tanto ante el PSG en nueve partidos y no se caracteriza por su cantidad goleadora a final de año ni por su buena puntería ante los rivales de postín. Pero seguro que, con él en el campo, el equipo verá otras cosas. Griezmann se sentirá arropado y la segunda línea, llámese Saúl, Carrasco o Gaitán podrá dar un paso adelante para engordar también sus registros. Gameiro no engaña a nadie. Él sabía dónde venía y a lo que venía. No es un primer espada, pero es, junto a Icardi, el mejor candidato de la lista B. De la lista a la que el Atleti podía acceder. Y es una pena que un equipo subcampeón de Europa dos veces en tres años y campeón de la mejor Liga del mundo hace sólo tres cursos no pueda asomar la cabeza en la lista A, pero esa es otra historia. Acabará la temporada con goles, quizás cercano a los 20 y habrá hecho un buen papel. Es la guinda de un proyecto al que sólo le falta un objetivo y su primer tanto, aunque sea de penalti, ha dado el pistoletazo de salida a la que tiene que ser ‘La Temporada’. Gracias Kevin ¿Contigo empezó todo?

Fotografía: Emmanuel Dunand/AFP/Getty Images

COMENTARIOS

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2 Comentarios

  1. Es una mal fichaje y punto y añadir con 1,73 no se es quaterbakc o con se diga ni nada de lo que usted dice, en Enero con un lacito y perdiendonpasta lo vendía.

    • Hola, Juas. Gracias por el comentario y tu opinión.

      Sólo el tiempo dirá si el fichaje es bueno o malo. Aunque en enero sí podremos valorar el precio de ese lacito y si debe existir. Y sí, hay muchísimos quarterbacks de colegio e instituto que miden ese 1’73

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