OPINIÓN. Koke es el presente y el futuro de España. En una selección de centrocampistas y toque él es el llamado a coger el relevo de los Xavi, Alonso y compañia para manejar el ritmo del partido. A su manera, que es distinta a la de los anteriores, pero que puede ser igual de efectiva.
Sin Iniesta, sin Cesc, pero con Busquets y Silva como parte de la vieja guardia y con Thiago o Vitolo como aire fresco, Koke tiene que asumir el sitio que le corresponde. Ninguno de los nuevos, por mucha prensa que tengan, ni siquiera Thiago o Isco, juegan tanto ni tan bien con sus clubes como Koke en el Atleti. Y no sólo eso, ninguno es tan determinante como él. Por eso él debe ser el que asuma ese papel. Frente a Bélgica se vio a un Koke a buen nivel físico (parece que la carga de la pretemporada empieza a rentar, y técnico), sus pases entre líneas a Costa y sus asociaciones en la medular dieron mucho aire a España. Él debe manejar junto a Iniesta, Silva (si Guardiola convierte en habitual su intermitencia) y Busquets el ritmo de España.
El otro colchonero en la selección ya no es Juanfran, a quien su tímido inicio de campaña le ha pesado a ojos de Lopetegui, sino Saúl. Su sanción con la sub-21 le ha permitido estar en esta convocatoria toda vez que, parece, que sus méritos deportivos no terminan de ser suficientes. Tiempo al tiempo. Saúl es joven y si sigue su progresión hay internacional para 10 años.
Por cierto, en el céspes del Rey Balduino, anoche se congregaron cuatro campeones de Liga con el Atleti. Por España, Koke y Costa, por Belgica Courtois y Alderweireld. Buenos recuerdos para la hinchada colchonero que anhela a Costa tanto como él a Calderón.
Fotografía: Valery Hache/AFP/Getty Images






















