CONTRACRÓNICA. El Atlético de Madrid de Simeone ha estudiado varias carreras y está doctorado en las ciencias más difíciles y complejas. Es un equipo serio, con trabajo y con responsabilidades. Sin embargo, de vez en cuando el equipo rojiblanco es capaz de volver a sus orígenes y tener una noche un poco más alocada de lo habitual, de esas que son tan frecuentes cuando uno está de Erasmus en Europa. Con todo, el expediente de este Atleti es inmaculado hasta en las noches en las que no se tiene todo bajo control.
Ejercicio de buenas y malas decisiones. Ese es el resumen de una noche que empieza con una cerveza y acaba con cuatro ‘pelotazos’, de la misma forma que puede resumir la primera mitad del Atleti en Rostov. Control absoluto, 76% de posesión y buen juego fueron la parte buena de un primer acto que por contraposición tuvo una circulación lenta de balón, falta de ideas y de acierto de cara a portería. Vamos, el típico «una copa y nos vamos» de manual.
Ángel Correa encarnó el papel de amigo insititente que te lleva a un local de moda casi por la fuerza. Y todo con dos ‘pelotazos’.
Correa fue el encargado de hacer de amigo insistente que te lleva al local de moda y te pide una copa de vodka con Red Bull a un precio desorbitado, todo con dos movimientos, todo con dos ‘pelotazos’. A partir de ahí, la noche bien podía haber adquirido ese aroma rancio que se percibe en el ambiente cuando a las cuatro de la mañana y con cuatro vodkas de más le tiras la caña -negativa incluida- hasta a la pegatina que muestra que puerta da al baño de mujeres.
Sin embargo, esta vez la noche alocada de Erasmus no terminó en borrachera, canciones al alba y siestas en un portal, quizá porque este equipo tiene a Savic para imponer la lógica, a Gabi para mostrar el camino y a Koke para darte un buen consejo. Y si en algo se pusieron de acuerdo los tres es en que el vodka está sobrevalorado y que para una noche tranquila es mejor una buena cerveza belga de abadía. Ya saben, una dosis de Carrasco y todo tiene otro sabor.
Apenas se cumple la mitad de curso y el Atlético de Madrid va camino del aprobado. El notable todavía espera y está a tres partidos de distancia.
Un sabor a trabajo bien hecho, hasta cuando las cosas no salen según lo planeado. De hecho, el Atlético de Madrid vuelve a casa sin acusar ese cubata de más y como uno de los tres únicos equipos -junto a Leicester City y FC Barcelona- que ha ganado los tres partidos que ya se han disputado de la fase de grupos. Todo un éxito, porque apenas se cumple la mitad del curso y el Atleti va camino del aprobado. El notable todavía espera.
Sea como fuere, no es casualidad que el equipo de Simeone salga de fiesta por toda Europa y siempre llegue a casa impoluto y con dos teléfonos nuevos en la agenda. Este Atleti triunfa allí a donde va, como decía el eslogan de una cerveza que sin embargo está muy lejos de la calidad que demuestra la cerveza de abadía belga, bebida de moda en las última fechas. Y al final, se elija vino español, champagne francés o fernet argentino, la única verdad es que el vodka está sobrevalorado.
Fotografía: KIRILL KUDRYAVTSEV/AFP/Getty Images.






















