CONTRACRÓNICA. Primera derrota dolorosa, que además cuesta el liderato. Salió al campo Simeone sin su habitual traje negro y los atléticos más supersticiosos pensaron por un segundo que se iba el mundo al carajo. La superstición de Cholo es conocidísima; repite hoteles, tradiciones, rituales en las buenas y las renueva en caso contrario. Dudamos volver a verle pronto en día de partido de chandal a Diego Pablo. En el supersticioso mundo balompédico, su superstición es legendaria y conocida por todos. Simeone renunciando en el mismo mes a su doble pivote y a su traje de día de partido parecía el amanecer de una nueva era.
Desnudo de supersticiones hoy, los más agoreros anticipaban un mal resultado; los no supersticiosos lo son menos desde hoy
Podríamos hablar de supersticiones para explicar el resultado pero no fue eso. Al Atleti se le desangró el partido en los pequeños detalles. Primero cedió el balón porque se veía más peligroso en los metros finales. Luego cedió el ataque y se parapetó para ver si amainaba pero la batalla del centro del campo estaba perdido. Los sustos de Nasri y Vitolo tras el descanso sólo los pudieron parar el palo y Oblak pero se veía que el cántaro seguía yendo a la fuente. Salió Tiago para intentar parar las sangría pero fue muy tarde, N’Zonzi castigó al Atlético en una contra diabólica ante un Atleti cansado y con menos ideas de lo habitual para resolver partidos trabados. Con un campo pesado y sin la iniciativa de juego a los rojiblancos el partido se les volvió muy cuesta arriba. La rara (por no decir cuestionable) expulsión a Koke desniveló más la balanza del lado sevillista que jugó su mejor partido y doblegó al Atlético demostrando, que este año puede verse un duelo a cuatro en la parte alta de la tabla.
N’Zonzi (y Vietto) explotaron el cansancio y la falta de ideas de los Atléticos
Prácticamente todos los atléticos en verano veían en Vietto a otro Léo Baptistao. Un gran jugador joven, fichado tras una temporada rutilante, que se disolvía como un azucarillo a orillas del Manzanares. ¿Demasiada presión, demasiado cambio,…? Imposible saberlo con seguridad. Se entendía mejor su venta que su cesión pero, ¿quién puede afirmar eso ahora que Luciano firma buenas actuaciones cada semana en la capital andaluza? ¿Volverá? ¿Sería en Madrid de nuevo el intermitente jugador, inseguro a veces, apático casi siempre, que se ganó el sobrenombre de Quietto por los más críticos? Difícil de evaluar, pero en Sevilla es un mediapunta notable que se entiende bien con sus compañeros y hoy sirvió una asistencia letal para la carrera de N’Zonzi superando en un toque la línea de presión (poco ajustada) de los colchoneros. Vietto rió último y la mueca se trasladó a los dueños de sus derechos federativos.
Por cierto, ¿Correa amonestado cada 180 minutos? ¿En que momento pasa este hecho de exceso de intensidad a falta de concentración? Lo de Ángel hay que atemperarlo ahora que aún hay tiempo.
Primera derrota; de negro…¡y amarillo dirían los supersticiosos! Se marcha un Atlético de Sevilla en un momento en el que casi había superado sus supersticiones del pasado y acabo derrotado en el marcador y en la pizarra terminando con un esquema de dos mediocentros defensivos. ¿Partido de involución o sólo un mal día? Por si acaso, que Simeone vaya de traje los siguientes partidos, sobre todo si es en Sevilla.
Fotografía: Aitor Alcalde/Getty Images























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