NUEVO ESTADIO. El Atlético de Madrid no podrá mudarse a su nuevo estadio sin unos accesos mínimos que garanticen una movilidad razonablemente fluida, según ha transmitido el Ayuntamiento de Madrid al club rojiblanco.
Hablamos de un paquete de accesos que ya se habrían acordado con el Ministerio de Fomento, y que básicamente se componen de una incorporación directa desde la A-2 hasta el entorno del estadio, y otra desde la M-40. Además, el paquete mínimo incluye la ampliación de al menos un carril de la M-40 en sentido sur.
El director general de Espacio Público, Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Madrid, José Luis Infanzón, indicó además que «se deberán construir en el futuro infraestructuras que será imposible que estén terminadas antes del mes de septiembre». Dichas infraestructuras serán una nueva salida directa desde la M-40 hasta la avenida de Luis Aragonés y una prolongación de la vía de servicio de la M-40 en su conexión con la M-14 y la M-21.
El equipo de gobierno del consistorio se ha propuesto garantizar que los accesos al estadio no tengan un fuerte impacto sobre la movilidad de una zona que ya de por sí cuenta con una problemática histórica sin resolver. Además de la adecuación de los viales, se ha elaborado un plan de movilidad sostenible que favorezca la utilización del transporte público como medio principal para llegar al Wanda Metropolitano. En este sentido, el Ayuntamiento ha solicitado a la Comunidad de Madrid la apertura de dos nuevas estaciones de Metro, así como una estación de Cercanías Renfe al Ministerio de Fomento.
Por su parte, la portavoz socialista Mercedes González, ha declarado que a medida que se va acercando la fecha de inauguración del recinto, está más próximo “el abismo”, en clara alusión a unos accesos que no tienen visos de estar listos para la puesta de largo del Wanda Metropolitano.
El tiempo vuelve a jugar en contra para un Atlético de Madrid que tiene cerrados ya un buen número de acuerdos comerciales con diferentes sponsors para el comienzo de la temporada 2017-18 en su nuevo estadio. Incluso, se había hablado de la posibilidad de solicitar a la LFP que las dos primas jornadas de la venidera temporada se jugasen fuera de casa, con el fin de retrasar algunas semanas la fecha de inauguración y así ganar más tiempo para la finalización las obras, que ya se prevé muy ajustada. Por si esto fuera poco, ahora los mandatarios rojiblancos se encuentran con un escoyo aún mayor, y es que era de esperar que la alcaldesa Manuela Carmena no fuera a estar dispuesta a ceder, poniendo en riesgo la movilidad de la zona, ni siquiera provisionalmente.






















