OPINIÓN. La Liga Iberdrola ha elevado su nivel y afirmar lo contrario, es pecar de necio. La categoría cuenta con un patrocinador, una exposición mediática y cobertura televisiva hasta ahora jamás vistas y con una nómina de equipos que trabajan para mejorar las condiciones de sus jugadoras. Todavía hay mucho trabajo por hacer y aunque es indudable que se han dado grandes pasos adelante, la palabra ‘profesionalización’ queda muy lejos y más cuando el propio calendario no invita a tener una competencia sostenida.
Partiendo de la base que la Liga Iberdrola está compuesta por dieciséis equipos, es evidente que el calendario ofrece una serie de alternativas lógicas debido al menor volumen de partidos que hay durante la temporada. La Copa de la Reina situada a la finalización del torneo doméstico no estorba a la hora de planificar el calendario e incluso el número de encuentros que tienen que disputar los dos equipos clasificados para la Women’s Champions League no es muy elevado, incluso si se superan las distintas rondas.
Por ello es difícil de entender el gran número de parones que sufre la Liga Iberdrola a lo largo de la temporada. Dejando a un lado los compromisos de la selección absoluta, lógicos y necesarios en una temporada en la que se juega la Eurocopa, hay una serie de factores que alteran la competición. En el caso de este año, el Mundial Sub-20 de Papúa Nueva Guinea, los partidos de las selecciones formativas y los encuentros de las selecciones regionales han afectado a la dinámica de los equipos.
Los parones afectan a la dinámica de entrenamientos de los equipos y al ritmo competitivo de las jugadoras.
No obstante, desde que comenzó la Liga Iberdrola, la selección Sub-19 ha jugado un torneo en Azerbaiyán en septiembre, mismo mes en el que la absoluta disputó dos encuentros ante Montenegro y Finlandia. En octubre España jugó ante Inglaterra, mientras que en noviembre se disputó el Mundial Sub-20 y la absoluta disputó un amistoso ante Francia. Un nivel de partidos internacionales que provocó la disputa de dos jornadas entre semana y que sin embargo no impidió un parón invernal de tres semanas.
Aunque los compromisos internacionales son necesarios, es difícil de explicar que la Liga Iberdrola sufra tantos parones, que torneos de selecciones oficiales se disputen en plena temporada y que se tengan que jugar partidos con tres o cuatro días de margen cuando hay un parón de larga duración en Navidad. La dinámica de la Liga tampoco ha cambiado con la llegada del nuevo año, con un nuevo parón por compromisos internacionales y otro por los partidos de las selecciones regionales.
Mientras que la Liga Iberdrola se disputa semana sí y semana no, los equipos tienen enormes complicaciones para tener una dinámica de entrenamientos adecuada. Rara es la semana en la que los técnicos no cuentan con alguna baja. El propio Ángel Villacampa reconocía que es muy difícil mantener la dinámica de equipo en un Atleti Femenino que durante algunas semanas sólo ha contado 5 o 6 jugadoras. El ritmo competitivo sin duda es uno de los factores a mejorar en favor de una Liga Iberdrola más profesional.
Fotografía: Atlético de Madrid Femenino






















