OPINIÓN. Uno siempre ha sido muy futbolero. Y hace muchos años encontró en el fútbol femenino lo que echaba de menos en el fútbol que sale en la tele. Sí, el de los ricos y famosos, ya saben a qué me refiero. Corría el año 2003 cuando la pasión rojiblanca se enganchó al Atleti Féminas (ahora renombrado Atlético de Madrid Femenino).
Mi pasión por ellas comenzó en 2003
Es un equipo que empezó desde cero y que a base de trabajo fue subiendo categorías para instalarse en lo más alto. Todo gracias a Lola Romero y María Vargas. Su esfuerzo por sacar adelante ese proyecto nos enganchó. Ese año, sin estar todavía en división de honor, tuvimos el inmenso placer de tenerlas en nuestra cena aniversario de la peña atlética de Alcobendas.
El Atleti Femenino es lo que es gracias a Lola Romero y María Vargas

de verlas dos decenas de personas a llenar estadios y levantar copas, todo es mérito suyo
Ahora, sus partidos en Liga, Champions League o levantando la Copa de la Reina son vistos por miles de personas. Se lo han ganado. Viendo como defienden el escudo, derrochando coraje y corazón, estamos de nuevo ante un nuevo hito, a punto de repetir partido en el Calderón y no puedo dejar de sentirme orgulloso por todas ellas. Han llegado a la elite para situarse, de momento en la cumbre de los equipos españoles, han estrenado su palmarés, han logrado montar una cantera de primera magnitud y por supuesto han logrado tirar abajo las puerta y jugar en el Vicente Calderón. Sí, hablamos de fútbol, hablamos de ellas.





















