HISTORIA. Ayer fue el día. El Vicente Calderón echó el cierre a más de 50 años de pasión, emociones, decepciones, fútbol y muchos, muchos goles, desde el primero de Luis Aragonés hasta el último de Correa.
El Manzanares ha visto pasar a grandes goleadores que han vestido la zamarra colchonera como Gárate, Forlán, Falcao, Adelardo, Ratón Ayala, Futre, Diego Costa o Villa. Todos ellos marcaron goles importantes en el campo colchonero que a la postre servirían para que el Atleti engordase su palmarés. Pero más allá de ellos, en la retina del aficionado colchonero quedan los goles más bellos, aquellos que inauguraron y cerraron una etapa gloriosa de más de medio siglo en el Estadio Vicente Calderón.
El primero de ellos fue un 2 de octubre del año 1996, donde el Atlético de Madrid inauguraba el Estadio Vicente Calderón. Un Atleti, capitaneado por Collar y en cuyas filas ya brillaba Luis Aragonés, empató a uno ante el Valencia en su nuevo estadio. El único tanto colchonero, el primero en el Manzanares, fue obra de Aragonés. En el minuto 19 de la primera parte de un partido bronco hasta el momento, un centro de Carmona desde la derecha fue rematado de cabeza por Luis, que se adelantó al portero che. A aquel gol le han sucedido 1.691 goles más anotados por el Atlético de Madrid el templo indio.
En la tarde de ayer, más de cincuenta años después, fue Ángel Correa, un argentino criado y formado en la escuela de fútbol de San Lorenzo de Almagro, quién tuvo el honor de hacer el último gol del Atlético de Madrid en partido oficial. El jugador rosarino recogió en el área un rechace de un disparo anterior de Griezmann y solo tuvo que empujarla al fondo de la portería.

Pero lo verdaderamente emotivo ya se había vivido antes, concretamente entre el minuto ocho y el once del partido. Como si de un relato cinematográfico se tratase, el encargado de abrir la lata y hacer un doblete en el Calderón fue Fernando Torres. El Niño, que lideró a su equipo en la vuelta del Atlético de Madrid a la máxima categoría del fútbol español, fue el que encarriló el encuentro. El primer gol fue de killer del área. Griezmann asistió de cabeza al Niño para que éste la empujase a la portería con Kepa medio vencido. Y el segundo fue de semichilena, finalizando una contra que él mismo había comenzado. Dos goles como dos soles que instalaban una lujuria atlética en una grada que estará eternamente agradecida a su Niño.
Con los dos goles de Fernando Torres se cierra el círculo y una exitosa etapa atlética de más de medio siglo. Fernando y Luis, Luis y Fernando. El yayo de todos los atléticos y el niño del Calderón. Dos figuras que dignifican el escudo rojiblanco y que ayer honraron la memoria del Estadio Vicente Calderón.
PD: Que pase el siguiente, digo, el Metropolitano.
Fotografía: Tania Delgado / Esto Es Atleti






















