OPINIÓN. No son días fáciles para los atléticos después de una derrota inesperada ante el Chelsea. Derrota, más por cómo fue que por contra quién fue. Porque entraba dentro de las posibilidades que el Chelsea, uno de los mejores equipos de Europa y vigente campeón de la Premier League, te pudiera arañar una victoria en el estreno europeo del Wanda Metropolitano.
Sin embargo, el equipo rojiblanco se mostró sin carácter, sin personalidad y sin juego. Posiblemente, fruto de esa presión de inaugurar feudo a nivel continental. Aunque en el estreno en liga el equipo también notó esa presión, lo cierto es que pudo sacar los tres puntos. Pero, el Chelsea no es el Málaga, con todos los respetos para los malagueños.
Ni los chicos ni Simeone supieron en ningún momento leer adecuadamente el partido. El centro del campo lo dominaba la pareja Kanté-Bakayoko; por delante, Hazard jugaba a su antojo sin ninguna complicación rival y arriba, Morata hizo sudar a Godín y Lucas para pararle. Si a todo eso le sumas que ni Griezmann ni Correa tuvieron su mejor partido y que los cambios descentraron a los jugadores a la hora de colocarse en el repentino esquema que buscaba el Cholo, al final, te tienes que conformar con un punto que ni siquiera consigues por un fallo en cadena en el minuto 93 de partido.
No obstante, más allá de la derrota, no hay que alarmarse. Es cierto que un punto de seis posibles es un bagaje muy pobre para un equipo que tiene entre ceja y ceja alzarse con este torneo. Pero, quedan doce puntos en juego y algún día llegaría la primera derrota de esta temporada. Eso sí, hay que conseguir prácticamente todos para ser primero de grupo. Y sino, los nueve que hay por jugarse antes de visitar Stamford Bridge, donde habría que llegar con la máxima puntuación posible de cara a jugarte la clasificación. Por eso, la conclusión es clara; no hay que preocuparse, pero sí ocuparse.
Fotografía: Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images






















