

CRÓNICA. El Atleti vive el rigor defensivo con la misma seriedad (e ilusión) que otros equipos construyen su juego ofensivo. Diseña trampas para sus enemigos como quien diseña jugadas de ataque. El aficionado de su equipo lo conoce y lo aprecia. Los rivales lo temen. Hoy Feddal al acabar el partido explicaba la sensación que tiene el rival ante el Atlético: «es que definenden de 10; les intentas hacer daño y son una roca«. Si el fútbol defensivo fuera ciencia bélica, Simeone sería el Sun Tzu moderno. Y su arte de la guerra sería el Arte de la Defensa. Jueguen conmigo a sustituir una palabra por otra en estas célebres citas.
La defensa es un lugar de vida y muerte. Para defender hay que hacerlo bien. Para defender como lo hace el Atlético de Simeone cuando cree en sí mismo y está en forma, sólo se puede lograr combinando de manera sublime la ocupación de espacio y la presión al contrario. Defender bien es vida y puntos, hacerlo mal es derrota. Al Atlético y al Betis, con casi los mismos goles a favor, le separan los datos defensivos, donde el Atlético reina y el Betis vaga sin rumbo y con un saco de goles en contra.
No importa cuanto tengas el balón sino lo que hagas con él. Hoy el Atlético sólo tuvo el balón un 27% del tiempo. Resulta que estadísticamente es la segunda «peor» posesión de un equipo de todos los partidos en toda la presente Liga. Pero mientras no den puntos por posesión, este Atleti es la perfecta demostración de que se hace lo que se debe no lo que la gente da por bueno. La mejor victoria es vencer sin combatir.
Los rojiblancos entregaron el balón y plantaron una presión alta con tres o cuatro jugadores trabajadores (Correa, Thomas, Saúl y Koke) impidiendo que Adán sacara en corto. El resultado eran saques en largo y balones divididos en áreas cómodas para el Atlético.
Cuando el Betis rompía la línea de presión entraba en juego la linea de Thomas y Gabi y por último la defensa al completo que desbarataba las contadas llegadas al área. Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos.
La primera jugada del partido definió el encuentro. Un intento de igualar en intensidad al Atlético de la manera equivocada acabó con falta de Boudebouz sobre Gabi y amarilla para el argelino. El banquillo local no cesó en todo el partido la protesta por el criterio arbitral con las faltas y amarillas mostradas que aparentemente era de los mejores que se ha visto en tiempos recientes.
La ira puede convertirse en alegría y la cólera en placer. Salía el Atleti al Benito Villamarín con un once donde destacaba el lateral derecho de entre todas las posiciones. Vrsaljko, un jugador que estaba llamado a ser importante en este Atlético agota sus últimas jornadas como rojiblanco. Nada mejor que ponerle en el escaparate y mostrarle en vez de enrocarse en el enfado con el jugador. Simeone volvería a acertar pues de sus botas nacería la jugada del 0-1.
Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas. El Betis quería imprimir velocidad y demostró que era claramente un arma de doble filo. En un intento de empujar al Atlético hacia su portería desguarneció su defensa en una única ocasión. Godín aprovechó un despeje orientado para habilitar la carrera de Vrsaljko. La carrera del croata hizo que la defensa basculara en dirección a él dejando espacio en el flanco opuesto. Aunque su centro preciso buscó el corazón del área, el disparo mordido de Gameiro acabó en ese espacio vacuo que supo ocupar Saúl para abrir la lata y marcar un gol de llegador que a la postre valdría tres puntos.
Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo no temas el resultado de cien batallas. El Atleti en buen estado de forma es difícil de vencer; dificilísimo. Parece que el vestuario por fin lo ha entendido. Sin Griezmann es menos afilado en ataque pero puede a cambio convertirse en más inexpugnable atrás. El Betis sólo rozó peligro en un balón parado peligroso y un disparo desde fuera del área por cada tiempo. Y para esos casos uno puede confiar en Jan Oblak sin dudarlo como el último bastión ante las hordas enemigas.
El arte de la defensa es el arte del engaño. El primer cambio Giménez por Correa parecía anticipar un paso atrás. Pero no fue así. Giménez secó a Tello, el brote más primoroso del ataque sevillano y terminó de matar la alegría rival. Setién normalmente elogiado por su propuesta ofensiva y Simeone denostado por no arriesgar lo suficiente fueron la cara y la cruz de nuevo y es difícil no alinearse con el pensar del argentino: «al final sólo se acuerdan de los que ganan vs prefiero jugar bonito antes que ganar a cualquier costa». Vistos los resultados y trayectorias de unos y otros parece claro de que lado cae la razón con más frecuencia.
Llevalos a un punto del que no puedan salir y morirán antes de poder escapar. Con la ventaja en el marcador gestionada de manera impecable, el Betis se perdió en un querer no poder. En la fase final la inclusión de Torres y Lucas sólo sirvieron para apuntalar al equipo y generar incluso más sensación de que el partido estaba ganado. El Arte de la Defensa es el arte de la vida, lo diga Sun Tzu o Diego Pablo Simeone.
[Todas las citas en negrita son del Arte de la Guerra (Sun Tzu) cambiando la palabra ‘guerra’ por la palabra ‘defensa’]
27′ 0-1 Saúl remata en el segundo palo un balón deflectado por Gameiro tras pase de Vrsaljko.
1′ Boudebouz por falta a Gabi en la primera jugada
14′ Correa por patada en el tobillo a Feddal en el centro del campo
43′ Guardado por falta
51′ Godin por falta lateral
59′ Filipe Luis por falta lateral
79′ Mandi por falta sobre Koke con los dos pies por delante
96′ Sergio León por protestar al finalizar el encuentro
Aitor Alcalde/Getty Images























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