Atlético de Madrid
FC BarcelonaCRÓNICA. El Atlético de Madrid ha doblegado al FC Barcelona (2-0) gracias a un doblete de Ludmila y consigue un billete para la gran final de la Copa de la Reina, el próximo día 11 de mayo, en la ciudad de Granada, en el estadio Nuevo Los Cármenes. El marcador hizo justicia según lo visto durante los noventa minutos. Las gradas del Cerro del Espino, repletas, presentaron uno de sus mejores aspectos y llevaron en volandas a un equipo que sigue sin alcanzar su techo. Demasiado Atleti, poco Barça.
Sí, lo volvieron a hacer. Por cuarta temporada consecutiva, el conjunto rojiblanco se clasificó para la final de la Copa de la Reina. Esta vez, dejaron en el camino al Málaga CF, al Athletic Club y, en la mañana de hoy, a todo un FC Barcelona, que ve cómo se empiezan a desmoronar todos sus sueños puestos en esta temporada. Las azulgranas han visto en una semana cómo su rival directo por la Liga se aleja a 6 puntos en la tabla y lo apea del trofeo copero. Varapalo mayúsculo que bien podría suponer el caos en la ciudad condal, aspecto del que deben aprovecharse las jugadoras de Sánchez Vera.
El técnico dispuso de inicio un esquema un tanto atípico (provocado, fundamentalmente, por la baja por sanción de Kenti): Lola, bajo palos; defensa compuesta por cuatro jugadoras, con Laia, Tounkara, Linari y Menayo, de derecha a izquierda; Meseguer y Kaci, en el doble pivote; Amanda y Sosa, con total movilidad por el mediocampo; Ludmila y Jenni, en zona ofensiva. Este esquema varió durante varias fases del encuentro, pudiendo ver cómo Meseguer se colocaba entre centrales para facilitar la salida de balón ante la presión del FC Barcelona. Laia, que le tocó emplearse fuera de posición, cumplió con creces, deshabilitando a toda una Lieke Martens, que estuvo totalmente desaparecida.

En los primeros compases, la tensión se respiraba en el ambiente y ambos equipos empezaron concediendo varios balones al contrario. Esta fase de incertidumbre dio pie al inicio dominador de las jugadoras rojiblancas. El objetivo del Atlético era permanecer el mayor tiempo posible cerca del área de Sandra Paños. Para ello, basó su planteamiento en una presión asfixiante sobre cada jugadora blaugrana que recibía el cuero, permitiendo, así, robar en las inmediaciones de la meta visitante. Meseguer y, sobre todo, Jenni, temporizaron y surtieron de balones a Ludmila, protagonista principal del choque, con la máxima de que cundiera el nerviosismo en la defensa catalana. La delantera brasileña, con su espíritu guerrero habitual, fue una auténtica pesadilla para Andrea Pereira, Mapi León y compañía. A todo esto, y más allá de tímidos disparos y acercamientos al área de una y otra escuadra, la sensación era que el Atlético estaba jugando en base a su plan y el FC Barcelona, incómodo, esperaba una oportunidad al contragolpe, fiando toda su suerte a la enorme calidad y olfato goleador de sus jugadoras ofensivas.

Al filo del descanso, llegó el gol. Falta botada, magistralmente, por Ángela Sosa, peinada de Laia, el cuero le cae a Tounkara, que con inteligencia, busca el hueco y envía de cabeza el balón, conectando con Ludmila, que con la testa batía a Paños para abrir el marcador, dejar su sello en el choque y mandarle un duro golpe al conjunto entrenado por Lluís Cortés. Se adelantaba el Atlético, rugía la grada y Ludmila, que no lo celebraba con euforia, sabedora que el encuentro iba a ser largo, y este tanto, no iba a ser definitivo. La brasileña, no sabía entonces, que este gol terminó de desmoronar a un FC Barcelona que vino de capa caída al Cerro del Espino y que cada golpe encajado, lo asentaba sin respuesta alguna.
El descanso no le sirvió a las blaugranas para reaccionar y el Atlético lo aprovechó. Con la tónica ascendente tras el tanto de Ludmila, las de Sánchez Vera siguieron asfixiando la salida de balón visitante, y en un robo a Vicky Losada, Amanda, primero, Ludmila, después y Jenni, advirtieron al Barça de sus intenciones.
En una jugada, dónde el coraje y el corazón estuvieron latentes, Laia, que había maniatado al frente de ataque zurdo azulgrana, se tiró al césped y pidió el cambio. Había forzado para llegar a esta cita, demostrando cómo el servicio al equipo estaba por delante de ella. Se retiró, acompañada del jefe de los servicios médicos, no sin antes derramar alguna que otra lágrima al escuchar los cánticos que se lanzaban desde la grada: «Laia, Laia, Laia, …».

No había ninguna sensación de reacción por parte blaugrana, hecho que motivó a Lluís Cortés a dar entrada a Oshoala. En esas, vino la sentencia. Error garrafal de concentración de las azulgranas. Saque de banda que nadie se atreve a receptar, hasta que Ludmila, rápida e inteligente, se acomoda el balón, controla, se atasca y marca. Al más puro estilo Ludmila. Cuando esta jugadora compagina velocidad, inteligencia y acierto, marca las diferencias. Y así lo hizo esta misma mañana.
Esta vez sí hubo celebración conscientes del paso de gigante que habían dado. Fue entonces cuando Ludmila sonrió y las lágrimas de Laia se convirtieron en sonrisas y abrazos con sus compañeras. Lo que no arregle el fútbol…
Si con el primer gol no hubo peligro por una posible remontada del Barça, tampoco lo iba a haber ahora. Eso sí, en las botas de Lieke Martens estuvo una posible reacción del bando culé. Pero, la holandesa, no termina de ser diferencial en este tipo de citas y no permitió a su equipo gozar del intento de remontada.

El técnico colchonero dio entrada a Viola, Olga, Dolores Silva y Esther, para dar refresco a la zona ancha y permitir al equipo llegar con plenas facultades al final. El marcador no se movería, efecto de la losa que había caído sobre el Barça y el ímpetu del Atlético para que nada ocurriera. A cinco minutos del final, Oshoala, al palo, malgastó la última oportunidad de recortar distancias. Nada cambiaría y las rojiblancas se acabarían llevando el Clásico, más de dos años después.

Con el silbato de la colegiada, tres cosas quedaron suficientemente claras, a día de hoy: el Atlético hace de lo difícil algo cotidiano, siendo la cuarta final de la Copa de la Reina consecutiva; el Atlético es ya, hoy por hoy, una referencia futbolística que lejos de disminuir su nivel, temporada tras temporada, busca nuevas metas y mejora su rendimiento en todas las competiciones; el Atlético es coraje y corazón.
¡A LA FINAL! ¡ORGULLOSOS DE NUESTRAS JUGADORAS @AtletiFemenino ! pic.twitter.com/K81lFMCcSU
— Frente Atlético (@FA82Oficial) February 17, 2019
Fotografía: Álvaro Moreno / Club Atlético de Madrid























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