
El Atlético de Madrid cerró una brillante participación en el Trofeo Carranza imponiéndose a la Sampdoria. El equipo mostró una profundidad de banquillo y claridad de conceptos por encima de los jugadores. Diego Pablo Simeone decidió cambiar el once por completo al mostrado ante el Cadiz (sólo repitieron dos del total de los que participaron en la semifinal).
El equipo no sólo era nuevo sino que rezumaba aparente inexperiencia e incluso dos jugadores debutaban con la rojiblanca. Así y todo no le costó al Atlético imponer su ritmo y su presión por todo el campo a la Sampdoria que huye del tópico italiano y busca profundidad y pases verticales en sus transiciones.
El centro del campo con con Saúl, Mario, ‘Cebolla’ y la refrescante actuación de Carlos Ramos no tuvo problemas en hacerse con el mando de la medular. Mario, sólido en la contención ayudó a la defensa a sacar el balón y por fin pudimos ver juntos (¿por última vez?) a los dos centrales (suplentes de lujo) Giménez y Alderweireld que dominaron el juego aereo y prestaron constantes apoyos a sus laterales. Parece inminente la salida de uno de ellos cedidos para buscar más minutos. Insúa (otro de los que suena como que podría irse) y Gámez no pasaron apuros en los noventa minutos y se les vio seguros y coordinados.
Recambios de lujo, goles muy made in Atleti
Ambos goles muestran dos de las virtudes del Atlético. Uno llegó por la efectividad de la segunda jugada y el otro, ¿cómo no? a balón parado. Los goles llegaron por mediación de Saúl sobre la media hora que recogió un rechace dentro del área tras un disparo de Héctor (que ha completado una pretemporada muy prometedora) y empaló una volea cruzada. En la segunda parte el equipo cerró el partido a balón parado. Giménez ejerció de Godín y remató en boca de gol un corner en segunda jugada. La pizarra de Cholo echando humo de nuevo.
Gran sabor de boca en un partido dónde nadie desentonó y el Atlético de Madrid demostró que es mucho más que un gran once inicial y tiene grandes repuestos en algunos puestos clave que pueden dar guerra por conseguir la titularidad en cualquier momento
Debut de Oblak y Jimenez
Los dos fichajes pendientes de debutar lo hicieron ayer y jugaron mucho. Oblak jugó todo el partido. Evidentemente se le notó alguna descoordinación al salir por alto, o en balones divididos con una defensa que aún no conoce. Por encima de todo demostró gran seguridad y el último balón del encuentro mostró su solvencia parando con agilidad un balón alto y potente sin problemas.
Raúl Jiménez mostró destellos. Tuvo una buena ocasión que le sacó el meta Viviano en la segunda mitad. Recibe en carrera de Saúl y arma la diestra y dispara. El mejicano tuvo que soportar cánticos de «¡vikingos no!» que algunos aficionados disconformes con su llegada le profirieron cada vez que tocaba una pelota. En el Vicente Calderón esos cánticos aislados pueden sonar atronadores y ya sabemos lo duro que puede ser jugar en casa para un jugador sin respaldo. Pero también sabemos que Simeone sabe proteger a sus chicos y ponerle la grada a favor. En cualquier suena a que su presentación podría ser la más polémica que se recuerde.
Descanso para la Supercopa
El partido fue estupendo para rodar a los menos habituales, dar oportunidad a los más jóvenes y que todos los que esperan demostraran su hambre. La claridad táctica, el estilo reconocible y la solvencia son grandes noticias. Si el primer mandamiento del Cholismo es partido partido el segundo mandamiento es que el grupo potencia las individualidades. Estos hombres demostraron ayer estar por encima de los nombres y a la altura del escudo. Gran final de pretemporada. Esto arranca, espera la Supercopa.
Jugaron: Oblak, Gámez, Alderweireld, Giménez, Insua, Carlos Ramos, Mario, Saúl, ‘Cebolla’ Rodríguez (Roberto, 85’), Raúl Jiménez (Iván Alejo, 79’) , Héctor (Léo Baptistao, 65’)






















