Carrera para recuperar un balón, en principio, intrascendente; conducción eléctrica durante treinta metros; quiebro y recorte para prepararse el balón a su pierna buena; derechazo fortísimo, como una flecha, al corazón del valencianismo, a la cepa del palo. Era el 2-0. El Calderón se rendía al 21.
Diez segundos de pura adrenalina, Cholismo y Carrasquismo. El ejemplo perfecto de cómo un jugador se ha ido ganando el terreno con esfuerzo, trabajo y silencio. Así es Yannick F. Carrasco, un joven belga que llegó como un desconocido hace meses y que ya ha conseguido poner patas arriba las gradas del Manzanares.
Muchas eran las voces escépticas que no entendían su fichaje. Empujados por la marcha de Arda Turan al Camp Nou, la llegada del 21 dejó muy fría a una afición deseosa de nombres. Pero lo que lo sabían es que iban a tener a su disposición un hombre. Sólo los que conocían a Carrasco sabían que podía encajar en los planes de Simeone. El resto, casi todos, ya vaticinaban un fracaso. Un nuevo caso Cerci. Un jugador con calidad, desborde y regate, pero inoperante en defensa y para el juego en equipo. ¡Qué equivocados estaban!
Sólo los que conocían a Carrasco sabían que podía encajar en los planes de Simeone
Cuatro partidos ha necesitado el chaval para encandilar a propios y extraños, tapar bocas que ya le ponían en el disparadero y demostrar, como su propio entrenador siempre ha dicho, que al final el trabajo recompensa. El Correcaminos de Majadahonda no sólo ha enamorado a su nueva hinchada gracias a carreras tremendas, regates que hacía lustros que no veían y goles de bella factura, sino también (y sobre todo), por su sacrificio defensivo, su presión incansable y su Cholismo, que ya corre en vena. El Manzanares ha pasado del metrónomo Turan, al acelerón Carrasco.
ELÉCTRICO, Talentoso, rápido…y Guapo. Encandila a todos y a todas. Ha nacido una estrella
Yannick, además de ser un maravilloso futbolista, es guapo como un condenado (y eso sí que me fastidia). Ha necesitado dos titularidades para enamorar. Ni periodo de adaptación ni gaitas. Ha derribado la puerta del vestuario y ha pasado a todos sus compañeros como un avión. Sabiendo que con su calidad no va a ser suficiente para jugar, ha puesto su sudor al servicio del colectivo. Incuestionable para Simeone e incuestionable para el aficionado. 50.000 personas puestas en pie despidiendo a un chaval que lleva en Madrid cuatro meses dan muestra de ello. Apúntate esa, Alessio Cerci.
PD: Ha nacido el Carrasquismo.
Fotografía: Esto es Atleti / Tania Delgado






















